La escala del universo se extiende desde lo más diminuto que existe —como las partículas subatómicas— hasta las estructuras más gigantescas del cosmos, como cúmulos enteros de galaxias. Comprender esta amplitud nos permite ubicarnos dentro de un escenario mucho mayor y apreciar cómo la ciencia nos ayuda a explorar realidades que varían de manera abrumadora en tamaño.

El mundo microscópico
En las profundidades de lo imperceptible encontramos átomos y partículas que dan forma a todo lo que existe. En un solo milímetro pueden concentrarse millones de átomos, cada uno compuesto por un núcleo y electrones que se mueven a velocidades sorprendentes. Este universo diminuto solo puede explicarse a través de la física cuántica.
Escala humana
Entre lo micro y lo inmenso se encuentra la escala en la que vivimos. Objetos, personas, animales, plantas y estructuras conforman el mundo que percibimos directamente. Esta es la medida desde la cual interpretamos lo muy pequeño y lo extremadamente grande.
Escala astronómica
A medida que nos alejamos, alcanzamos la escala de planetas y estrellas. La Tierra, con sus 12,742 km de diámetro, es apenas un punto frente al Sol; y el Sol, a su vez, no es más que una estrella promedio dentro de la Vía Láctea. Más allá de nuestra galaxia se extienden miles de millones más, cada una formada por incontables sistemas estelares.